Aerotermia vs caldera de gas: ¿cuál sale más rentable en 2026?
Si tu caldera de gas empieza a fallar o simplemente quieres reducir la factura de calefacción, es muy probable que te hayas topado con la misma pregunta que nos hacen a diario en Cafrigas: ¿merece la pena cambiar a aerotermia o es mejor seguir con el gas?
La respuesta corta es que depende de tu vivienda, tu instalación actual y cuánto tiempo pienses quedarte en ella. La respuesta larga —con números reales— la tienes a continuación.
Cómo funciona cada sistema
La caldera de gas quema gas natural o propano para calentar agua, que luego se reparte por radiadores o suelo radiante. Es la tecnología que más se ha instalado en España desde los años 90 por su bajo coste inicial y facilidad de instalación.
La aerotermia es una bomba de calor que extrae energía del aire exterior (incluso con frío) y la usa para climatizar la vivienda y producir agua caliente. No quema nada: consume electricidad, pero por cada kWh que gasta produce varios kWh de calor útil.
Esa diferencia —quemar combustible frente a «mover» calor— es la que explica casi todas las diferencias de coste que verás más abajo.
Precio de instalación: la aerotermia parte con desventaja
| Caldera de condensación | Aerotermia | |
|---|---|---|
| Tiempo de instalación | 1-2 días | 2-5 días (según si hay que adaptar emisores) |
| Obra necesaria | Mínima | Puede requerir cambiar radiadores o instalar suelo radiante |
La caldera gana claramente en coste inicial. Pero esta tabla solo cuenta la mitad de la historia: lo importante no es lo que cuesta instalar el sistema, sino lo que cuesta usarlo cada mes durante los próximos 15-20 años.
Coste real por kWh de calor: aquí se decide todo
Para comparar de forma justa hay que mirar cuánto cuesta generar un kWh de calor útil con cada sistema, no el precio de la energía en bruto.
Caldera de gas de condensación (rendimiento ~95%, gas a ~0,08 €/kWh): 0,08 ÷ 0,95 ≈ 0,084 €/kWh de calor
Aerotermia (SCOP 3,5, electricidad a ~0,18 €/kWh en horas valle): 0,18 ÷ 3,5 ≈ 0,051 €/kWh de calor
La aerotermia sale entre un 35% y un 40% más barata por kWh útil generado. Para una vivienda de unos 120 m² con un consumo de calefacción medio (~12.000 kWh/año), eso se traduce en un ahorro de 200-250 €/año, y bastante más si tienes discriminación horaria o placas solares.
Un matiz importante que muy pocos comentan: ese ahorro depende de que tus emisores de calor estén bien dimensionados. Los radiadores antiguos están pensados para agua a 70-80°C; la aerotermia rinde mejor con agua a 35-55°C. Si tus radiadores son pequeños para la estancia, puede que necesites cambiarlos o combinar la aerotermia con suelo radiante para que el ahorro prometido se cumpla de verdad.
Emisiones y normativa: el gas tiene los días contados
La normativa europea ya prohíbe instalar calderas de gas en obra nueva a partir de julio de 2026, y el calendario apunta a una retirada progresiva del parque existente en las próximas décadas. Esto no significa que tu caldera actual sea ilegal mañana, pero sí que cada año habrá menos ayudas, menos instaladores especializados en gas y condiciones peores para quien decida mantenerla.
En cuanto a emisiones: la caldera de gas emite CO₂ directamente en tu vivienda. La aerotermia no emite nada en el punto de uso, y con un mix eléctrico español que ya supera el 50% de renovables, su huella indirecta es sensiblemente menor. Si además tienes placas solares, las emisiones asociadas se acercan a cero durante las horas de generación.
Ruido, espacio y otros detalles que sí importan
- Ruido: la unidad exterior de la aerotermia genera entre 45 y 55 dB, similar a una conversación. En un ático o una terraza no suele ser problema; en un patio interior estrecho donde el sonido rebota, puede molestar a los vecinos. La caldera de gas es prácticamente silenciosa.
- Espacio: la aerotermia necesita una unidad exterior con ventilación libre. La caldera de gas solo necesita un pequeño espacio interior.
- Fiabilidad en frío extremo: en la mayor parte de Cataluña el rendimiento de la aerotermia no se ve comprometido por el frío, salvo en zonas de montaña con temperaturas muy bajas de forma sostenida.
¿Cuándo compensa cambiar a aerotermia?
Te lo decimos sin rodeos, porque preferimos que la decisión sea tuya con toda la información:
Cambia a aerotermia si:
- Tu caldera actual tiene más de 10-12 años o necesita una reparación cara.
- Tienes o planeas instalar placas solares (el ahorro combinado puede superar los 1.500 €/año).
- Vas a hacer obra o reforma y puedes instalar suelo radiante o emisores de baja temperatura.
- Quieres un único sistema para calefacción, refrigeración y agua caliente.
Puede que te compense esperar o mantener el gas si:
- Tu caldera es reciente (menos de 5-6 años) y funciona bien.
- Vives en un piso con poco espacio exterior o un patio muy cerrado donde el ruido puede ser un problema para los vecinos.
- Tu demanda de calefacción es baja (viviendas en zonas climáticas suaves, pocos meses de uso al año).
Ayudas disponibles en Cataluña en 2026
La buena noticia es que el sobrecoste inicial de la aerotermia se reduce bastante gracias a las subvenciones vigentes para climatización eficiente en Cataluña, que pueden cubrir una parte importante de la inversión según tu situación. Si quieres ver el detalle de porcentajes y requisitos, lo explicamos en nuestro artículo sobre ayudas y subvenciones para climatización en Cataluña 2026.
Nuestra recomendación en Cafrigas
No existe una respuesta única válida para todo el mundo: la rentabilidad de la aerotermia depende de tu vivienda, tus emisores de calor actuales y tus hábitos de consumo. Por eso, antes de recomendarte un cambio, en Cafrigas hacemos un estudio real de tu instalación —radiadores, aislamiento, consumo actual— para decirte con números concretos cuánto ahorrarías y en cuánto tiempo se amortizaría la inversión, incluyendo las ayudas a las que tengas derecho.
Si quieres saber si en tu caso concreto la aerotermia sale a cuenta, puedes leer también nuestra guía completa de aerotermia: qué es, cómo funciona y precio, o contactar con nuestro equipo para un presupuesto sin compromiso.











